domingo, 4 de enero de 2015

Las 8 cosas asombrosas que el Corán dice de Jesús y un cristiano debería conocer



 

En su libro "Encontré a Cristo en el Corán", recientemente publicado en español, Mario Joseph, que fue imán musulmán en la India y hoy es católico, explica, precisamente, lo que dice el título:las referencias a Cristo en el Corán le llevaron al cristianismo. 

Eso complicó mucho su vida con persecuciones, incomprensiones y rechazos, que él acepta, dice, porque también Cristo las vivió, previno sobre ellas y deben verse como parte de la vida cristiana. 
El 20% de la población mundial
Una de cada cinco personas sobre la tierra, si conoce algo de Jesús, es a través del Islam y del Corán. Los musulmanes, incluso los poco letrados, creen conocer a Jesús bastante, lo tienen integrado en su cosmovisión, como un profeta más. Que el Corán no lleve a más musulmanes al cristianismo se debe a que muchos musulmanes no conocen con detalle el Corán y no hacen preguntas incómodas sobre él. El musulmán de a pie conoce y profesa que Jesús, según el Corán, fue un gran profeta antes que Mahoma, que Dios lo engendró milagrosamente en María sin concurso de varón, que hizo milagros, etc...

La clave que inquietó a Mario Joseph es hasta qué punto es grande Jesús, sobre todo cuando se compara con lo que el Corán dice de Mahoma.

Usar el Corán para comprobar las diferencias que da Jesús y a Mahoma es algo que se está empezando a difundir. En el ámbito cristiano protestante, el teólogo y apologeta evangélico Norman L. Geisler suele señalar (aquí en un PDF en inglés) estos 6 puntos de comparación entre ambos "profetas" según el Corán.

1) El Corán reconoce que Jesús nace de una mujer virgen, pero que Mahoma no(la tradición islámica conoce bien a los padres de Mahoma, Abdulá y Amina). 

2) El Corán reconoce que Jesús no pecó, no tenía pecado en él, mientras que recoge que Mahoma sí era pecador

3) En el Corán, Jesús es llamado el "Mesías", es decir, el Ungido, un título muy elevado que Mahoma no recibe.

4) En el Corán Jesús es llamado "la Palabra de Dios", un título poderoso y elevado, que Mahoma no recibe

5) En el Corán se declara varias veces que Jesús hacía milagros, mientras que en este libro Mahoma no los hace 

6) Jesús en el Corán es ascendido al Cielo con su cuerpo; cosa que el Corán no recoge acerca de Mahoma. 

Mario Joseph, cuando aún era imán musulmán y se llamaba Suleimán, sin conocer nada de Geisler y su exposición, ya había notado estos aspectos que le inquietaban. 

Y cuando preguntaba a sus maestros si eso no significaba que Jesús era más grande que Mahoma, quizá mucho más grande, ellos no sabían responder con razones. Pero Mario Joseph señala algunos detalles más.

7) El nombre de Mahoma aparece en el Corán sólo 4 veces, bajo dos denominaciones: Ahmed y Mohammed. En cambio, Jesús es mencionado en el Corán con 4 títulos poderosos: Kalimathullahi (Palabra de Dios), Ruhullahi (Espíritu de Dios), Isá al-Masih (Jesús el Mesías) y, finalmente, Ibnu Mariam (hijo de María, título poderoso porque María es la más excelsa de las mujeres, protegida de Dios, modelo para todos, etc...)

8) El capítulo 19 del Corán, titulado "María", canta excelencias asombrosas de Jesús que Mario no veía atribuidas en Mahoma, a saber: 

- Jesús es la Palabra de Dios
- Jesús es el Espíritu de Dios
- Habló desde su cuna (el bebé Jesús, casi recién nacido, explica a unos maledicentes que su madre no ha tenido trato con varón)
- Dio vida a pájaros hechos de barro (historia que el Corán toma del evangelio apócrifo de Tomás, o de la Infancia, del siglo II).
- Curó enfermedades incurables
- Dio vida a los muertos 
- Es omnisciente
- "Reveló todos los secretos"
- "Ascendió al Cielo"
- "Todavía está vivo"
- "Cristo volverá a venir"

¿Cómo encajar todo esto con la supuesta autoridad de Mahoma? 

Y eso se refiere sólo a lo que se encuentra en el Corán: en los hadices y otras fuentes de tradición islámica, se ve claramente, por ejemplo, que los demonios no se acercaban siquiera a Jesús y María, tal era su pureza y santidad, mientras que sí hostigaban a Mahoma. ¿No hace eso de Jesús alguien muy superior?

Mahoma peca, Jesús no
Mahoma ha de pedir perdón por sus faltas.
Y es que aunque el clero musulmán y los líderes religiosos islámicos hablen maravillas de Mahoma, en el Corán se ve, por ejemplo, como en la Sura 47 se dice al "profeta":"sabe, pues, que no hay más dios que Alá y pide perdón por tus faltas"; y más adelante, "que Dios te perdone por tus faltas" (en 48,2). 

En cambio, Jesús, ni en el Corán ni en el Evangelio pide nunca perdón a Dios; Él, que insiste en la humildad, nunca reconoce haber pecado. Ni cristianos ni musulmanes atribuyen pecado alguno a Jesús.

Mahoma es sólo apóstol, Jesús es Ungido
Y el título de "Mesías" ("Ungido") de Jesús, puede sonar mucho más fuerte que el de Mahoma, que para el Corán es sólo "enviado" (es decir "apóstol", en griego), o profeta (si bien el Corán le llama "el Apóstol de Dios y el sello de los Profetas", en 33,45). 

Por otra parte, el título de que Jesús es la Palabra de Dios resuena con fuerza, ya que Mahoma no es nunca llamado así. Un cristiano que hable con un musulmán e insista en que Jesús es el Logos, la Palabra, algo eterno que está eternamente unido a Dios, no un mero hombre, podrá avanzar bastante. 

El cuerpo de Mahoma está en La Meca; el de Jesús, en el Cielo
Por otra parte, los musulmanes no dudan de que el cuerpo de Mahoma está enterrado en La Meca, y allí peregrinan. También peregrinan a las tumbas de muchos otros profetas y hombres santos y milagrosos. Pero saben que no hay tumba de Jesús, que el cuerpo de Jesús no está en ningún sitio, y que en el Santo Sepulcro no hay ningún cadáver ni resto, como bien saben también los cristianos. El Corán mismo dice que Dios elevó a Jesús hacia Él (al Cielo). Añade -eso sí- que "no lo mataron ni lo crucificaron, aunque eso les parecía a ellos" (Sura 4:157-158).

Para entender a Alá, acude a la Biblia
En su apasionante testimonio, Mario cuenta que rezó a Alá pidiéndole guía sobre cómo debía entender y tratar a Jesús; después acudió al Corán y leyó: "Si tienes alguna duda acerca de lo que te hemos revelado, pregunta a quienes antes que tú ya leían la Escritura" (Sura 10, Jonás, verso 94). Mario entendió, asombrado, que ¡quien tenga dudas sobre el Corán es remitido por el mismo Corán a los que leían las escrituras previas, cristianos y judíos! Es decir, para obtener la perfección del Corán, debe obtenerse de la Biblia. 

En su testimonio *, Mario cuenta cómo eso le llevó, siendo un joven imán, apreguntar a una monja en una parada de autobús, y cómo ésta le remitió al Centro Divine Retreat de Muringoor, donde hoy es predicador católico, no sin pasar por duras pruebas que explica en su libro.
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*Mario Joseph
 

Era imán con 18 años, se hizo cristiano y su padre intentó asesinarle... hoy es predicador católico

Es un caso único en el mundo. Es el primer clérigo musulmán que abraza públicamente el cristianismo, lo que le supone una condena de muerte. Mario Joseph lo sabe bien. Fue imán y tiene memorizado el Corán desde los ocho años.

Hasta en 17 ocasiones deja claro el libro sagrado para los musulmanes lo que se debe hacer con  "los infieles": "¡Combatid contra quienes, habiendo recibido la Escritura, no creen en Alá ni en el último Día, ni prohíben lo que Alá y Su Enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera, hasta que, humillados, paguen el tributo directamente!".

Condenado a muerte
Y a pesar de todo, Mario Joseph (Sulomone, antes de su bautismo), criado en una familia de Kerala (India), muy devota del islam, decidió dar el paso y dejar atrás una prometedora carrera como clérigo musulmán, abrazar el cristianismo y, con ello, vivir toda su existencia con la amenaza de muerte.

Interrogantes no respondidos
Mario Joseph tenía entonces 18 años y se había recluído en el Centro Divine Retreat, el mayor complejo católico de retiros del mundo, con capacidad para dar tandas de ejercicios para cinco mil personas a la vez.

Joseph quería encontrar respuestas tras estudiar intensamente el islam durante ocho años en una escuela coránica. Las contradicciones que encontró en el libro sagrado de los seguidores de Mahoma le interpelaban, y le impedían tener un mínimo de paz interior. Además, sus maestros de la Madrasa tampoco le daban razones convincentes.

Y, sin embargo, la fascinación que tenía por la figura de Jesucristo  -de la que tanto habla en Corán-, crecía cada día que pasaba.  Su inquietud le empujó a visitar el Centro Divine Retreat. Y, allí encontró, tras unas semanas de estudio y oración, las respuestas que tanto mortificaban su alma desde hacía años.

 
Mario Joseph
Secuestro y sentencia de muerte
Tras vivir unos meses escondido en el centro de espiritualidad católico, su padre, dos hermanos y dos tíos encontraron su paradero y fueron a buscarle. Sin mediar palabra, y tras los bofetones y puñetazos de rigor, lo redujeron sin contemplaciones y lo llevaron secuestrado a la casa familiar. "En ese momento sentí que era como un cordero para el sacrificio", comenta Mario para describir ese momento.

En el viaje de vuelta a casa, y sabiendo que estaba sentenciado a la muerte, Mario no paraba de rezar: "Oh, Jesús, si realmente eres mi Papá, entonces, por favor, líbrame de mi gente".

Llegaron a casa pero no se cumplió la amenaza. A Mario le dieron de comer y su padre se disculpó por la rudeza del rapto: "Sulomone, en ese momento de ira te abofeteé. Por favor, perdóname. ¿Qué te falta en casa? Lo que has querido te lo hemos dado. Entonces, ¿por qué has escogido deshonrarnos dándole la mano a los cristianos? Si sientes que no te hemos dado algo, dinos qué, querido hijo y te lo daremos".

¿Cristiano oculto en medio de musulmanes?
Mario, le pidió a su padre vivir en su casa como cristiano. "Por qué no, Sulomone -le dijo el padre- nunca me he opuesto a tus intereses. Hijo, si crees en Jesús, y te gustaría adorarle, por favor, hazlo. No puedo oponerme a ninguno de tus pensamientos y creencias, pero no abandones la religión del islám".

"Solo te pido que cumplas con todos los rituales y costumbres islámicas y asume que estás adorando a Jesús en vez de Alá. Permanece entre los musulmanes como cualquier otro musulmán, pero cree en Jesús".

Mario estaba feliz. Las turbulencias y los miedos de las horas previas habían pasado. Podría vivir en su casa y con su familia siendo un "cristiano oculto" para sus vecinos. Pero seguía inquieto y algunos pasajes del Evangelio golpeaban su mente: "Os aseguro que a aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios. Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios" (Lucas 12,8).

¿Proclamar en público a Jesús en tierra del islám?
Mario le dijo en silencio a Jesús: "Quiero proclamar tu Palabra en público, pero mi padre sólo me ha dado permiso para creer en ti. Si fuera a proclamarte públicamente mi padre me castigaría e incluso me mataría". Y Jesús, le respondió: "No sólo creáis en mí, También os he dado el carisma de sufrir por mí".

Mario recibió en ese momento un don, un carisma especial que hasta ahora no tenía: sufrir por Cristo... y no pudo callar: "Padre, quiero a Jesús más que a ti, por lo tanto aceptaré a Jesús y le proclamaré públicamente". Y en ese momento, padre y hermanos propinaron una buena ración de puñetazos al neoconverso hasta dejarlo noqueado. Lo ataron de pies y manos, y tras arrojarle polvo de chile a la cara, lo encerraron sin comer ni beber durante varios días.

"Si deseas ser cristiano tengo que matarte"
Ya debilitado, y casi sin fuerzas para hablar o moverse, su padre le desató, afeitó su cabeza, y lo bañó.

Entonces, el padre, acercándose a la cara de su hijo le dijo: "Sulomone, si todavía deseas ser un cristiano no tengo otra opción que matarte", y mostró un cuchillo largo que empuñaba su mano derecha. Mario gritó con toda la fuerza que le permitían sus debilitados pulmones: ¡¡¡Jesús!!! y en ese momento su padre cayó al suelo y en su caída se cortó accidentalmente con el cuchillo y comenzó a sangrar y a echar espuma por la boca. Con el barullo de los gritos y la sangre, los hermanos centraron su atención en el padre, y Mario pudo escapar al Centro Divine Retreat.

Un funeral por Sulomone
Pocas semanas después, la familia de Mario, condenada por la comunidad musulmana al ostracismo y a la vergüenza pública por tener entre sus miembros a un "infiel", tuvo que ingeniárselas para restablecer su buen nombre. Siguiendo los consejos de los sabios de la comunidad, decidieron dar por muerto a "Sulomone, el imán", y celebrar así un funeral público.

El 16 de marzo de 1996, a la edad de 18 años, Sulomone era "enterrado" en las colinas de Wayanad (Kerala) tras el oficio de una ceremonia religiosa. En el ataud descansa una figura de barro hecha a tamaño real de su cuerpo.

Tras el "entierro", la familia de Mario dejó de llorar la pérdida de su hijo ,y se restablecieron las posibles alianzas con otros miembros de la comunidad musulmana.

Un millón de ejemplares vendidos
Mario no puede volver a su casa ni a los alrededores de su pueblo. Permanentemente recibe amenazas de muerte que se han ido intensificando tras escribir Encontré a Cristo en el Corán (LibrosLibres), ("In search of you" su título original), del que lleva vendidos más de un millón de ejemplares: 500.000 en su edición inglesa para la India, y el resto de los ejemplares en ediciones en lengua malayalam (que se habla en el estado de Kerala), hindi (en toda la India), kannada (en el estado de kanartaka), y el tamil, propio de Tamil Nadu.

¿Dinero por la conversión?
Su libro Encontré a Cristo en el Corán (LibrosLibres) ha causado tal impacto en la comunidad musulmana en la India que ha llevado a miles de seguidores de Mahoma a abrazar el cristianismo, aunque la mayoría lo hagan de forma clandestina.

La osadía de Mario de pasar de imán a predicador católico no le ha salido gratis. Uno de los diarios de mayor difusión de la India llegó a publicar que Mario Joseph había recibido la suma de dos millones y medio de rupias del Centro Divine Retreat para "dar testimonio de Jesús". Para a continuación afirmar: "Debería ser asesinado por vender la religión musulmana por dinero".

En estado de alerta
No es de estrañar que Mario Joseph, que sabe que han puesto precio a su cabeza, no se sienta seguro cuando abandona su hogar, el Centro Divine Retreat, en el que lleva 17 años viviendo con su mujer y sus dos hijas, y en donde se dedica a predicar y a dar clases de filosofía.
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=31918
X-MMXIII

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Joseph Fadelle


Es descendiente directo de Mahoma y se hace católico: «Tarde o temprano me van a matar»

Joseph Fadelle nació en Irak (1964), y su nombre era Mohammed al-Sayyid al-Moussawi. A pesar de ser el heredero -el favorito de su padre- de una familia aristócrata chiíta muy influyente de su país, y descendiente directa del Profeta, no pudo evitar tener que hacer el servicio militar al que el gobierno de Saddam Hussein obligaba a todos los jóvenes.

Serían sólo unos meses, hasta que su padre consiguiera hacer las gestiones para líberarlo de tal deber... No obstante, algo inesperado le hizo cambiar por completo su modo de pensar.

Vivir con un cristiano
Al llegar ahí, se encontró con que su compañero de habitación era ¡un cristiano! ¡Tenía que ser una equivocación! Para un buen musulmán, es impensable ni tan siquiera hablar con un seguidor de Cristo, y éste viviría con él los meses que se le venían por delante: "Si encontráis judíos o cristianos, no los saludáis -reza un texto autorizado que interpreta el Corán-; si tenéis que caminar con ellos, intentáis dejarle el peor camino".

Querer abrazar el catolicismo
Pero, ¿de verdad son tan malos los cristianos? La curiosidad le pudo y empezó a preguntarle cosas. Massoud -así se llamaba su compañero- sólo le dijo que
leyera con atención el Corán. Y lo hizo. Eso, un sueño que le empujó a desear con pasión la Comunión, y las conversaciones con su ya amigo le llevaron a querer abrazar el catolicismo. Poco después, Massoud se fue sin dejar rastro...

"Muchos años más tarde supe que había muerto en un accidente de coche al poco de terminar el servicio militar. ¡Qué cosas tiene la Providencia, a veces! Fue el instrumento que Dios dejó en mi camino para que me convirtiera y murió recién cumplida su misión", afirma.

-Algo por lo que usted ha tenido -y tiene- que pagar un precio; incluso que sus propios familiares le dispararan a boca-jarro...
-Sí, algunos hermanos y mi propio tío, al que tanto había ayudado yo, intercediendo por él ante mi padre.

-Le dejaron tirado...
-No sé quién fue, pero alguien me llevó al hospital y salvó mi vida. Si no hubiera sido por él... Aún no sé por qué no acabaron la "faena" matándome; no lo entiendo. Supongo que pensarían que lo habían logrado.

-Ya, pero ahí estaba la bala, metida en su cuerpo, y nadie quería sacársela...
-Al ser un disparo, tenían que llamar a la policía, y eso significaría, para mí -ilegal en Jordania- ser devuelto a Irak, donde me perseguía mi familia. Ahí sólo tenía
dos opciones: o volver a mi pasado en el Islam, o ser asesinado: se había promulgado una "fatwa" contra mí... Así que del hospital, unos amigos me llevaron a casa y, de repente, mientras veíamos qué podíamos hacer, empecé a desangrarme... pero Ia bala ya no estaba dentro.

-¿Un milagro?
-Yo no lo considero así. Mucho más milagroso me parece cuando el pan y el vino se convierten en Cuerpo y Sangre de Cristo, ¿No te parece? Lo que nos ocurre más allá de esto son cosas que nos pasan gracias a Dios.

-Sí, claro, pero es muy duro vivir como le ha tocado a usted...; no habrá muchas conversiones, digo yo.
-Sí, sí: hay muchas. En Francia, el año pasado se convirtieron más de dos mil personas. Internet está ayudando a estos cambios. Fíjate que sólo en Arabia Saudí actualmente hay unos 120 ex musulmanes conversos al cristianismo. Y ahí es peor que en Irak.
Muchos viven a escondidas su fe cristiana. Sólo un l0% de ellos están bautizados... Y de esos, a veces tan siquiera uno logra salir a explicar su nueva vida. En muchos casos, puede que incluso ni siquiera la esposa sepa de su conversión.

-Entonces, ¿la única opción es emigrar?
-Lo idóneo sería vivir la propia fe en tu país porque conoces la mentalidad, la lengua, la situación concreta...: es el mejor testimonio. Pero es muy dificil. ¡A mí me encantaría volver! Soy iraquí y sé muy bien qué piensan, cómo son. Es un buen terreno para hablar de la Palabra de Dios. El problema es la "fatwa", que es una ley del Ayatolá, la persona más importante de los chiítas en Irak, que obliga a matar: cualquiera que tenga la posibilidad de hacerlo, y no lo hace, entonces, es un traidor... Ese es el "único" obstáculo. Todo el mundo ahí quiere matarme.

-Es un infiel y, por tanto, hay que matarlo: ¿dice eso el Corán?
-Muchos versos del Corán dicen que la persona que está contra Mahoma va como guerrero contra el Islam y, por tanto, hay que matarlo. Yo no tengo nada contra los musulmanes: son personas buenas, como tú y como yo. Les pido, en conferencias, a través de Internet, en los medios... que investiguen y busquen entenderlo. Ahora me siento responsable de que les llegue el mensaje de Jesús yme gustaría ayudarles a que vieran todas las contradicciones del Islam: ¡explicárselo para que reflexionaran!

-¿Nadie lo hace?
-No. Se premia leer el Corán. Sólo leerlo: con ello ya ganas muchos puntos paru alcanzar eI Paraíso: con setenta mujeres y comida a mares. Pero no puedes preguntarte sobre lo que leas y no entiendas. Yo lo hice, y no me quisieron responder. El Corán afirma que no tienes derecho a preguntar porque muchos de los que lo hicieron, han llegado a ser infieles.

-Es difícil creer algo así.
-Me atreveria a asegurar que eI 99,99% de los musulmanes, no sabe nada del Islam. Lo son, por tradición familiar y ya está. Pero el resto -los grandes jeques, los Presidentes, los reyes...- sí lo saben todo; el problema es que no quieren perder lo que tienen: Poder, dinero, negocio...

-¿A qué se deben entonces reacciones como lo que ocurrió después del discurso de Benedicto XVI en Ratisbona o de las caricaturas de Mahoma?
-A la hora de la verdad, hay pocos que lean el Corán. Simplemente escuchan lo que dice el jeque y confían en él. Hay un periodista muy importante que fue asesinado hace tiempo. Cazaron al asesino Y el juez le preguntó: "¿Conoces a esta Persona? -No. -¿Lo has matado? -Sí. -¿Por qué? -Porque el jeque en la mezquita nos lo aconsejó". La gente escucha, hace, pero no lee, no investiga. Hasta la película de hace unos meses que hablaba sobre Mahoma: estoy seguro de que la mayoría -por no decir todos- no la vio; se revolucionaron, Porque lo dijo el jeque. ..

-Tienen mucha fuerza: aquí, un sacerdote dice algo, Y muchos no le hacen caso...
-La gran diferencia entre nosotros y los musulmanes es que los cristianos somos seres libres porque Jesucristo nos ha liberado. El sacerdote nos da la Comunión: una perla, algo muy valioso. Y Jesús es una persona. Los musulmanes tienen mucho miedo de Dios Y del castigo que pueden recibir si son malos.

-Y usted, ¿tiene miedo de lo que le pueda pasar, a usted o a su familia?
-¿Miedo? No. Ya no tengo miedo. Desde que me bautizaron ya no. Tarde o temprano me van a matar, pero ya no tengo miedo. En Francia me han amenazado varias veces: hace poco, un niño de 13 años, porque un jeque lo dice. Y él, si me mata, se va a la cárcel, donde estará mucho mejor. Tengo siempre las maletas preparadas para cambiar de ciudad cuando sea necesario. El otro día, mi hijo me dijo: "Tranquilo, Papá, hay casi trece personas en Facebook que se llaman como tú; tienes trece oportunidades". No tengo que tener miedo, por tanto, Pero sí andar con mucha prudencia.

-¿Sabía la que se le vendría encima cuando decidió convertirse?
-Al principio estaba muy asombrado: como quien ha encontrado un gran tesoro, yo no pensaba mucho en lo que me podía ocurrir en el futuro. Al ser el hijo
predilecto de mi Padre, que era jefe de una tribu muy importante en mi país, lba a todos lados con mucha seguridad. Sólo tenía miedo de mí...

Sobrevivir a una "fatwa"
-¿Qué es lo que más le impresionó del Evangelio?
-Cada vez que leo la Biblia descubro muchas cosas bonitas y que me llaman la atención. Lo que más me hizo pensar en ese momento fue el Sermón de la Montaña: Jesucristo nos ha llevado a lo más alto con ese sermón. No fue el cristianismo lo que me llamó la atención. Fue Cristo mismo: es Él quien me llamó.

-Y ¿qué ha visto aquí? Hay mucha incoherencia...
-Mi gran preocupación es que Europa tiene que seguir siendo cristiana. Corre peligro hoy y, para que siga siéndolo, tenemos que hacer mucho, hablar con todo el mundo; hay que dormir menos -porque dormimos demasiado- y trabajar más por Dios. Somos pocos los que hablamos de Cristo, pero tenemos que hacerlo; no podemos callar.

-¿Qué le mantiene tan firme?
-Es Dios quien me ayuda a aguantar. No soy Supermán ni nadie especial. Soy normal.

-Ya, Pero le metieron en un maletero como si fuera un paquete, estuvo un año largo en la cárcel, soportó torturas Y todo tipo de vejaciones...
--Sí, es verdad, Pero eso me confirmaba más en que no me había equivocado:Jesucristo promete en el Evangelio persecución, malos tratos... Y era lo que me
estaba ocurriendo, ¿no? Cuando de verdad me di cuenta de que el Señor nunca me había dejado solo fue después de un año y cuatro meses de encierro, cuando recé especialmente para que me permitiera salir de ahí. Ese día, me llamaron por mi número -es lo que eres, no una persona con nombre- y me sacaron. Sin decirme nada más. Ni juicio, ni castigo. Nada.

-¿Por qué no le mataron? Tenía la "fatwat", ¿no?
-Sí, pero no sé por qué no me mataron. Supongo que mi padre debió pensar que el miedo me haría cambiar.

-¿Qué hizo entonces?
-Estaba completamente bloqueado sin saber hacia dónde seguir. Había pasado casi un año y medio y me dejaron en medio de la nada, diciéndome: "Espabila". Peroquería saber qué había sido de mi mujer y mis dos hijos.

Decidí volver, con miedo, sin saber muy bien a qué atenerme. Y... ¡me recibieron como hijo Pródigo! ¡No podía ser! En todo ese tiempo, con el poder y la influencia que tenía mi padre, ¿no podía haber pedido mi liberación? ¡Claro que sí, pero no había querido! Para ellos era una vergüenza decir que estaba encerrado a causa de mi conversión: la versión "oficial" fue que me habían encerrado por motivos políticos Y por eso me recibieron celebrando mi vuelta al hogar. Pero eso lo entendí después, viendo cómo controlaban todos mis movimientos, y hablando con mi mujer.

-Ella, ¿es tan valiente como usted?
-Su fe cristiana es mucho más fuerte que la mía. Ambos somos conscientes de que la Comunión y las oraciones son como la gasoIina, la energía que hace marchar el motor del coche y que, quien no lo hace, vive gracias a las oraciones de la gente que sí reza... Tampoco tiene miedo desde el bautizo, pero, para eso, tuvimos que esperar trece años desde nuestra conversión.

-¿Por qué tanto tiempo?
-Vivíamos nuestro cristianismo a escondidas y casi completamente solos. Los sacerdotes nos cerraban las puertas: el solo hecho de acoger a un islámico podía ser la causa de que mataran a miles de cristianos y destruyeran iglesias. Entonces me dolía mucho que nos hicieran esto. Deseaba ardientemente recibir la Eucaristía, pero no podía ser... Hoy, en su lugar, yo habría hecho lo mismo, pero en ese momento no lo entendía porque miraba debajo de mis pies; ellos miraban mucho más allá. Sin embargo, no desistimos y finalmente pudimos ser bautizados en el país vecino, donde nos escondimos y nos acogieron santamente unos cuantos cristianos.

Corriendo entre balas
-Fue entonces cuando le encontraron sus hermanos...
-Sí. Llevábamos seis meses en Jordania y habíamos decidido quedarnos, procurando olvidar el pasado. Me confié, después de tanto tiempo escondido, e iba solo por la calle: quería comprar algo para mi hija. Me dije- ron que querían hablar conmigo y que me subiera aI coche. Lo hice. Me llevaron hasta un lugar de la carretera donde no había nadie. Me dijeron que mi padre quería que volviera vivo... ¡o muerto! Me prometieron volver a las riquezas de antes, bienestar, tierras... Y yo les dije que me había bautizado hacía poco. No entendían nada. Mi tío era el que más me amenazaba. Entonces, algo me dijo que corriera... Lo hice, entre las balas que iban rozando mi cuerpo. Al final, una me dio en la pierna, y caí desplomado en la cuneta. No recuerdo más...

-Parece que Dios le ha protegido bastante; como san Juan, tendrá una misión...
-Cada uno de nosotros tiene una misión. Massoud me mostró el Evangelio. Yo sigo buscando cuál es mi misión y quiero hablar de la Palabra a los demás, a mi familia. una vez, mi hijo pequeño me pidió el móvil de Jesús. Lo pide a los invitados, a los amigos... Por eso, si alguien lo tiene... Cristo es hoy parte de nuestras vidas, y se lo agradezco.

"La fuerza del perdón"
A pesar de lo que le ha ocurrido en su vida, Joseph Fadelle no guarda rencor. Al contrario: "Rezo mucho por mi padre, por mis hermanos y familiares y por todos los musulmanes. Seguramente mi familia llegará al Cielo gracias a mi fe".

Desde su última "conversación", en una carretera solitaria de Jordania, no ha vuelto a hablar más que puntualmente con alguno. Uno de ellos, uno de los que también amenazó el día que le alcanzó una bala -precisamente desde ese día- dejó de rezar como musul- mán; "pero no he conseguido saber nada más de él. Sí con otro, que me dijo: ´con un problema tenemos ya suficiente; no queremos, más desgracias"´. Achacan la muerte del padre -poco después de su huida- a su conversión, al disgusto que le supuso que el hijo preferido, el que iba a ser el heredero, abandonara el barco. Pero Joseph, ama a su familia y ama a su patria.

Volvería a lrak si no fuera porque ahí no puede ser cristiano. Y volvería para ayudarles y explicarles los motivos de su conversión. Pero no puede. Es muy consciente de las injusticias que han cometido y del mucho dolor que le han causado, pero perdona...

"El cristianismo habla de perdonar y eso, al principio,
fue muy difícil para mí. Muy difícil. Entiéndelo: fui torturado, fui casi acribillado, tratado como escoria... Sabía que tenía que perdonar, pero no me era nada fácil. Durante mucho tiempo. He pedido oraciones a mucha gente para que yo supiera hacerlo y ahora, gracias a Dios, ya no tengo nada contra nadie". Es lo que aprendió del Sermón de la Montaña. Sabe que Él no le ha abandonado.
http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=30289
21 JULIO MMXIII

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Evangelio según San Juan – Capítulo 8vo.

1 Jesús fue al monte de los Olivos. 
2 Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a el. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles. 
3 Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, 
4 dijeron a Jesús: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. 
5 Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?». 
6 Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. 
7 Como insistían, se enderezó y les dijo: «El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra». 
8 E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. 
9 Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, 
10 e incorporándose, le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?». 
11 Ella le respondió: «Nadie, Señor». «Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante». 
12 Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida».
13 Los fariseos le dijeron: «Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale». 
14 Jesús les respondió: «Aunque yo doy testimonio de mí, mi testimonio vale porque sé de dónde vine y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy. 
15 Ustedes juzgan según la carne; yo no juzgo a nadie, 
16 y si lo hago, mi juicio vale porque no soy yo solo el que juzga, sino yo y el Padre que me envió. 
17 En la Ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido. 
18 Yo doy testimonio de mí mismo, y también el Padre que me envió da testimonio de mí». 
19 Ellos le preguntaron: «¿Dónde está tu Padre?». Jesús respondió: «Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre». 
20 El pronunció estas palabras en la sala del Tesoro, cuando enseñaba en el Templo. Y nadie lo detuvo, porque aún no había llegado su hora.
21 Jesús les dijo también: «Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir». 
22 Los judíos se preguntaban: «¿Pensará matarse para decir: «Adonde yo voy, ustedes no pueden ir»?
23 Jesús continuó: «Ustedes son de aquí abajo, yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. 
24 Por eso les he dicho: "Ustedes morirán en sus pecados". Porque si no creen que Yo Soy, morirán en sus pecados». 
25 Los judíos le preguntaron: «¿Quién eres tú?». Jesús les respondió: «Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo. 
26 De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero aquel que me envió es veraz, y lo que aprendí de él es lo que digo al mundo». 
27 Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre. 
28 Después les dijo: «Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que Yo Soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó. 
29 El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada». 
30 Mientras hablaba así, muchos creyeron en él. 
31 Jesús dijo a aquellos judíos que habían creído en él: «Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos: 
32 conocerán la verdad y la verdad los hará libres». 
33 Ellos le respondieron: «Somos descendientes de Abraham y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo puedes decir entonces: "Ustedes serán libres"»?. 
34 Jesús les respondió: «Les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado. 
35 El esclavo no permanece para siempre en la casa; el hijo, en cambio, permanece para siempre. 
36 Por eso, si el Hijo los libera, ustedes serán realmente libres. 
37 Yo sé que ustedes son descendientes de Abraham, pero tratan de matarme porque mi palabra no penetra en ustedes. 
38 Yo digo lo que he visto junto a mi Padre, y ustedes hacen lo que han aprendido de su padre». 
39 Ellos le replicaron: «Nuestro padre es Abraham». Y Jesús les dijo: «Si ustedes fueran hijos de Abraham obrarían como él. 
40 Pero ahora quieren matarme a mí, al hombre que les dice la verdad que ha oído de Dios. Abraham no hizo eso. 
41 Pero ustedes obran como su padre». Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios». Jesús prosiguió: 
42 «Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían, porque yo he salido de Dios y vengo de él. No he venido por mí mismo, sino que él me envió. 
43 ¿Por qué ustedes no comprenden mi lenguaje? Es porque no pueden escuchar mi palabra. 
44 Ustedes tienen por padre al demonio y quieren cumplir los deseos de su padre. Desde el comienzo él fue homicida y no tiene nada que ver con la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, habla conforme a lo que es, porque es mentiroso y padre de la mentira. 
45 Pero a mí no me creen, porque les digo la verdad. 
46 ¿Quién de ustedes probará que tengo pecado? Y si les digo la verdad. ¿por qué no me creen? 
47 El que es de Dios escucha las palabras de Dios; si ustedes no las escuchan, es porque no son de Dios». 
48 Los judíos le replicaron: «¿No tenemos razón al decir que eres un samaritano y que estás endemoniado?». Jesús respondió: 
49 «Yo no estoy endemoniado, sino que honro a mi Padre, y ustedes me deshonran a mí. 
50 Yo no busco mi gloria; hay alguien que la busca, y es él el que juzga. 
51 Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás». 
52 Los judíos le dijeron: «Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y tú dices: «El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás». 
53 ¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?» 
54 Jesús respondió: «Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman «nuestro Dios», 
55 y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: «No lo conozco», sería, como ustedes, un mentiroso. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra. 
56 Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría». 
57 Los judíos le dijeron: «Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham». 
58 Jesús respondió: «Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy». 
59 Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.

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“Los astros brillan alegres para su Hacedor; los cielos proclaman su gloria; la naturaleza festeja la grandeza de Dios; quiero adorar tu majestad sobre el cielo y bajo la tierra” Oh estrellas, tierra y mar, unidos en un solo himno y unánimamente y en señal de agradecimiento, canten la incomprensible misericordia de Dios. “Hacer de todos los hombres una sola familia que se reconoce unida en el único Padre común, y que cultiva con su trabajo y respeto todo lo que Él nos ha dado en la Creación” Benedicto PP. XVI - Agosto MMXI - Everlasting Father, all the world bows down before you. Holy, is the Lord God of angel hosts! The heavens and the earth are filled with your majesty and glory. O eterno Padre, tutta la terra ti adora. Santo il Signore Dio dell’universo. I cieli e la terra sono pieni della tua gloria.

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